Granada, fruta para conmemorar la Independencia de México

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A la llegada de Agustín de Iturbide al estado de Puebla, para dirigirse a la entidad veracruzana a signar el Acta de Independencia de México, fue recibido en el convento de Santa Mónica para celebrar su aniversario en donde las monjas del lugar prepararon más de diez platillos y como postre le ofrecieron chiles poblanos rellenos con carne y frutas picadas, bañados de una salsa nogada con nuez de castilla, perejil, y por supuesto, granada.

De este modo, se representan los colores de la Bandera (verde, blanco y rojo), para iniciar con una tradición culinaria representativa a nivel internacional por la comida mexicana.

Según la tradición, el local donde se festejó a Agustín de Iturbide por su onomástico, fue engalanado con los tres colores de la naciente bandera mexicana, ideada por el propio personaje: verde (independencia), blanco (religión), y rojo (unión).

Las monjas de Puebla, contagiadas del espíritu y el fervor patrio que reinaba en esos días, decidieron preparar un platillo que contuviera los tres colores de la bandera y mezclaron los sabores dulce y salado con más de veinte ingredientes.

La gesta independentista generó una tradición alimenticia que en nuestros días está desapareciendo debido a la falta de producción de granada, cuya fruta da vista al platillo y del cual tiene propiedades únicas para la salud.

Los beneficios de consumir granada, de acuerdo con algunos trabajos de investigación, sugieren que el consumo de granadas podría tener efectos beneficiosos cardiovasculares y la prevención de ciertos tipos de cáncer.

En gargarismos, alivia la tos persistente, y es eficaz en caso de fiebre, de diarreas, de cólico y puede servir también de vermífugo (preparado que tiene la propiedad de matar o expulsar las lombrices intestinales). También tiene ligeras propiedades diuréticas y antihipertensivas.

La producción de la granada tiene una antigüedad de al menos 5 mil años y se registró su reproducción desde el Mar Mediterráneo, Asia Occidental y en el Norte de África, donde sus principales cultivadores fueron los Fenicios.

En México, en la segunda mitad del siglo XVII se le empieza a dar importancia a este fruto. A la llegada de los españoles al municipio de Texcoco, posiblemente un siglo después, se inició la producción de la granada a orillas del majestuoso lago para aprovechar el clima húmedo de la región.

Actualmente, en la llamada Costa Chica del municipio de Texcoco va en decadencia la planta o arbusto de la granada debido al crecimiento poblacional y la desaparición de áreas verdes.

Finalmente la cosecha de la granada se ajusta a la fecha conmemorativa de la Independencia de nuestro país.

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