Bravo Texcoco, Bravo…

Calle Nicolás Bravo, municipio de Texcoco
Calle Nicolás Bravo, municipio de Texcoco

La respiración agitada, el movimiento de las piernas es constante y apresurado cuando camino por donde se puede, antes de amanecer en esta famosa arteria, en ese momento inicia el sendero de personas que van y vienen para llegar a sus destinos cotidianos.

Cuando se prepara el servicio del transporte aumenta la adrenalina de quienes recorren estos metros, los comerciantes apresurados levantan las cortinas en sus negocios para aumentar ventas y mejorar el día, todo es un vaivén; personas, autos, diablitos jalados por hombres en patines, motocicletas, bicicletas, patinetas, policías, taxis, patrullas, etcétera; eso sí, menos ambulancias, porque quedan atrapadas en la masa transportista.

Niñas, niños, adolescentes ambos sexos, mujeres, hombres, ancianos, discapacitados, conscientes e inconscientes de la unidad obligada del servicio del transporte, conviven aquí e infinidad de historias que se relatan por el paso de este a oeste.

Aquí, prevalece la ley de todos, la ley de quien se impone sobre quien se doblegue sin importar de donde vengas y a dónde vayas. Tan colorida es la vida en este espacio que encuentras desde comida, hasta delitos no graves y también graves.

Si eres una adolescente, nunca van a faltar los piropos, las miradas libidinosas y las frases vulgares de quienes se dicen ser “profesionales del volante”; claro, esta situación se convierte en un acoso para las mujeres en cualquier momento y un peligro para el sexo femenino, un potencial y hasta un semillero de agresiones.

Recuerdo haber sido testigo del escenario de un hombre con muletas, pidiendo algunos pesos a los conductores para sobrevivir con la venta de chicles y paletas, y a pesar de su condición, nunca dejó pasar la oportunidad de expresarle sus sentimientos a una joven al cruzar la calle ¡adiós mamacitaaa…! Con un clásico tono prosaico.

Los choferes cuando toman su “descanso”, observarás que en pareja se recargan sobre las paredes de algunos negocios a platicar lo relevante de su jornada, sin dejar de lado, como tema central las féminas, pareciera que usan lentes tridimensionales, agudizando su sentido de la vista para recorrer de pies a cabeza cada vez que pasa una dama, escuchándolos que “para todos hay gustos”.

Y no sólo eso, también serás testigo de mentadas de madre a cada momento, palabras altisonantes, albures y burlas demeritando a un semejante.

Esto no es nuevo, pero empieza a preocupar a usuarios que se ven obligados a emplear este servicio durante todo el día… todo el día.

El gremio no da tregua, ¿te acuerdas cuando volcaron combis y se armó una zona de combate?, ese es el resultado de enfrentar a un grupo de personas que no están dispuestos a transformar un problema añejo, son aquellos que no tienen la voluntad para mejorar la vida de miles de personas en este municipio, eso sí, no es un mal necesario, es una molestia que se agrava al paso de los años.

En otro momento se resaltó la unidad por el caso de la niña Valeria, invocando al Todopoderoso. Ahora, todo vuelve a su dinámica amorfa, donde cruzar de lado a lado es un triunfo. Aquí, debería pintarse una línea de meta para rescatar la belleza de una cabecera municipal histórica, emblemática, la cual da paso para llegar a la primera escuela del castellano en el continente americano, ahí, donde también se encuentra el alfabeto plagado en el marco de un portón de la Catedral. Esta es la calle Nicolás Bravo, esa es la riqueza que da vida a esta avenida. Bravo Texcoco, Bravo…

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