Campo de concentración en Texcoco provocado por Gobierno Federal

Foto. ANTAC-Noticias
Foto. ANTAC-Noticias

Como todo gobierno represor en el mundo, no podía faltar un campo de exterminio basado en el modelo nazi. En el municipio de Texcoco el campo de concentración de baja intensidad provocado por el Gobierno Federal, ubicado en la comunidad de San Bernardino, se agudiza la situación de al menos mil 98 familias que adquirieron un lote legalmente y que ahora, al antojo irresponsable del gobierno que “representa” Enrique Peña Nieto y el gobierno de Eruviel Ávila Villegas demuestran su lado obscuro, represor y asesino.

Orillados a vivir en condiciones no aptas para los seres humanos, se han alojado en un campamento construido por ellos mismos entre una zanja con aguas negras y las púas del alambre que divide la zona resguardada por la CONAGUA, zona de la que fueron despojados ilegalmente, se postran chozas de tres metros por dos, con láminas de cartón, madera, hules y todo aquello que pueda servir para tapar un boquete y cubrirse del polvo, la lluvia, los mosquitos y cualquier situación que genera un riesgo para su integridad física.

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Muchos de ellos no tienen a dónde ir, es el único patrimonio en la vida y que posiblemente puedan heredar. Aquí no entra la autoridad, y no porque exista delincuencia, sino porque no tienen el valor civil, ni la intensión de ayudar a estas familias, mucho menos las agallas para enfrentar situaciones verdaderamente reales.

Las casi 45 familias que viven en estas condiciones, han sido testigos de la muerte de 27 personas en casi tres años, las infecciones en la piel son un rasgo común entre los habitantes al igual que diarrea en niños y adultos mayores. La falta de higiene representa un grave riesgo en este lugar ante la ausencia del agua, de la que luchan por conseguirla y representa un triunfo llevarla hasta una mesa improvisada.

El terreno que adquirieron es legal y apostaron todos sus ahorros para tener un pedacito de patria digna, aquella que les fue arrebatada sin piedad en un abrir y cerrar de ojos. No están dispuestos a doblegar su dignidad, su esfuerzo, su espíritu y mucho menos, años de vida trabajados para heredar un patrimonio a sus hijos y nietos.

El primer habitante llegó hace medio siglo, poco a poco creció el número de pobladores quienes fueron reconocidos por el entonces Instituto Federal Electoral (IFE), dando fe, legalidad y reconocimiento de la existencia de esta colonia Hidalgo y Carrizo.

Espacio donde derrumbaron sus hogares.
Espacio donde derrumbaron sus hogares.

La gente que vive aquí, es de buen corazón, de buenos principios y valores, trabajadora, responsable y hermanada con las buenas causas. La mayoría asegura y reconoce que no son nativos de Texcoco, pero eso no impide reclamar sus derechos que les confiere la Constitución. También, señalan con gran fervor su repudio hacia antorcha popular-campesina, que este grupo no los representa y ningún otro, “somos ciudadanos libres y exigimos solo lo que nos corresponde”.

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