Discurso durante la cuarta velada de apoyo y exigencia por la muerte de periodistas en México, en esta ocasión en el municipio de Texcoco.
A las autoridades de México:
Hoy 12 de agosto del 2015, hace 494 años, tras casi 80 días de asedio por las tropas de Hernán Cortés, cerca de 80.000 soldados en su mayoría indígenas, cae la ciudad de Tenochtitlán, más por el hambre y la sed, además de una epidemia de viruela, que por las armas, y capturan a Cuauhtémoc, último emperador azteca, cuando trata de huir hacia Texcoco.
La ciudad es devastada y la población masacrada. Las crónicas relatan que las aguas del lago de Texcoco se tiñeron de sangre.
Con los cobardes asesinatos y desapariciones de nuestros compañeros periodistas en meses anteriores y en años pasados, en este momento, exigimos a las autoridades federales, estatales y municipales en la República Mexicana, respeten el trabajo periodístico y a quienes ejercemos esta maravillosa profesión.
Los periodistas, somos el vínculo entre la sociedad y el gobierno, somos pieza clave en el desarrollo social, cultural y económico de este sistema político mexicano, a pesar de ser autoritario.
Rubén Espinosa, fotógrafo asesinado, es el resultado de un sistema político podrido, arcaico y devastado por los intereses personales de quienes se dicen ser gobernantes.
Estamos en esta plaza para demostrar que en cada momento estamos más unidos, somos gente consciente de nuestra condición social y del rol que desempeñamos como comunicadores.
En este momento, solicitamos a quienes integrarán el nuevo congreso local, a esos diputados locales, la iniciativa de ley en donde desaparezcan el nombre de autoridad y se reemplace por el de servidor público, paso que se lograría para sensibilizar a quienes llegan a una Curul y apegarse a las verdaderas cuestiones sociales.
A los presidentes municipales, de donde surge el núcleo de todo gobierno, valoren el trabajo periodístico sin menospreciar a nadie, entendiendo que el periodismo se ha transformado y si en sus discursos hablan de democracia, entonces que acepten las críticas y los análisis que surgen por su actuar como personas públicas, pues no somos sus achichincles, somos periodistas.
Ejercer la libertad de expresión es dar voz a quien no la tiene, también es publicar lo bueno y lo malo de quienes forman parte de alguna administración, aunque muchos gobiernos recurren a la censura e intimidación hacia los periodistas.
El momento que ahora vive México, es un ambiente que prevaleció en la época de Porfirio Díaz, de Díaz Ordaz, de Salinas de Gortari, Zedillo, entre otros seudopresidentes que no vale la pena mencionar.
Vale la pena recordar nuestro origen como periodistas, recordar el papel desempeñado por los Tlacuilos, personajes quienes se dedicaron a formar los códices, y porque no, a Nezahualcóyotl, aquel guerrero, ingeniero, escritor y gobernante, que seguramente tuvo buen trato con los Tlacuilos para registrar el desarrollo cultural de esta tierra, virtud que muchos no conocen, ni desarrollarán como gobernantes en este ambiente político entre el gobierno y la prensa.
A esos gobernadores, principalmente a quien disque gobierna el estado de Veracruz, que acepte sus miedos, sus culpas, sus abusos, negligencias y omisiones, que renuncie porque su entidad demuestra que no sabe que es gobernar. Que entienda que el periodismo no es compadrazgo o tráfico de influencias, entiende Duarte, el periodismo es libre, no sometimiento a tus caprichos ni berrinches políticos en decadencia.
La prensa no está vendida y la muestra es la herencia que han marcado el camino del periodismo moderno compañeros como Manuel Buendía, Miguel Ángel Granados Chapa, Julio Scherer García, Vicente Leñero, entre otros, y dejar de lado el periodismo paternalista y alhagador como lo hizo Jacobo Zabludowsky y sus alumnos de Televisa.
¡Libertad de expresión, desarrollo para la Nación!
Que las investigaciones de los distintos casos sigan su proceso como debe de ser, sin dejar lagunas jurídicas para justificar las omisiones que la autoridad genera para lavarse las manos.
A nivel local, les recordamos señores presidentes municipales que no existen garantías, condiciones, mucho menos protocolos de protección hacia nosotros los profesionales de la información. A los regidores de las nuevas administraciones, tienen un reto muy grande, histórico para establecer esas garantías para nosotros, de lo contrario, solo serían relleno en el siguiente trienio.



