Gobiernos municipales omisos ante la extinción del burro

Foto. ANTAC-Noticias

 

Gobiernos municipales omisos ante la extinción del burro

Por  Vladimir Portuguez

De acuerdo a once solicitudes de información vía transparencia realizadas a los municipios de Otumba, Tezoyuca, Atenco, Chiconcuac, Chiautla, Papalotla, Tepetlaoxtoc, Acolman, Teotihuacan, San Martín de las Pirámides y Texcoco, en cuestión de cuántos burros existen por municipio, según Otumba registra un total de 419 ejemplares; San Martín de las Pirámides 108; Acolman 36; Tezoyuca 3; Chiconcuac 4; Chiautla 41 y Tepetlaoxtoc 65, mientras que municipios como Atenco, no cuenta con un padrón; Teotihuacan trabaja en la creación de un padrón o registro; Texcoco no tiene la intención de hacer uno pues delega la responsabilidad a instancias estatales y federales así como pedir autorización por escrito al presidente municipal y en Papalotla ya no existen asnos.

En el área de análisis que comprende estos once municipios del oriente del Estado de México, podría manejarse un total de 676 ejemplares contabilizados ya que el Sanctuary Donkey México-UNAM estima que este animal se encuentra en peligro de extinción.

Según el Padrón Ganadero Nacional (www.pgn.org.mx), registra en el Estado de México un total de 6 mil 14 asnos y estima que en los municipios mencionados existen en Acolman 36 asnos y 17 mulas; Atenco 5 asnos y 8 mulas; Chiautla 5 asnos y 1 mula; Chiconcuac 1 asno y 2 mulas; Otumba 63 asnos y 9 mulas; Papalotla 0 asnos y 0 mulas; San Martín de las Pirámides 16 asnos y 0 mulas; Teotihuacan 19 asnos y 10 mulas; Tepetlaoxtoc 11 asnos y 10 mulas; Texcoco 2 asnos y 11 mulas y Tezoyuca 0 asnos y 0 mulas. Un total de 158 asnos y 68 mulas-animal híbrido entre la cruza del asno y la yegua.

Cifras que contrastan drásticamente con las respuestas vía transparencia, sumando que el INEGI tienen un registro de hace una década. Sin embargo, en una serie de entrevistas con titulares de las direcciones de fomento agropecuario de estos municipios, en Otumba se realizó dicho censo al vapor.

En el caso de estos municipios de la entidad mexiquense, podría agravarse la existencia de este animal de acuerdo con Germán Flores Sauza, fundador de «Burrolandia»; primer santuario de burros en el continente americano, ubicado en el municipio de Otumba, Estado de México. Sostiene que a pesar de la cifra otorgada por el ayuntamiento otumbense de 419 asnos, podría ser maquillada esta cantidad al cuestionar que cómo es posible que tan solo en la cabecera municipal existen 70 ejemplares.

Es evidente que entre los registros obtenidos de diferentes dependencias públicas, no existe algún tipo de coordinación, mucho menos un acercamiento real, son simples registros algunos maquillados y otros con la intención prematura de querer hacer un padrón.

En entrevista, Germán Flores ha declarado que las diferentes administraciones locales en su natal Otumba, han sobre explotado la imagen del burro mientras que en los hechos; la apatía, el rechazo, el olvido, la omisión y el desinterés por conservar esta especie, genera una brecha más amplia en cada edición de la tradicional Feria Nacional del Burro.

Flores Sauza, señala que hasta el cansancio ha propuesto al gobierno local se eleve a rango constitucional al asno como «belleza racial», medida para poder frenar el maltrato,olvido y discriminación hacia este animal. Asimismo, el fundador de «Burrolandia» también contempla la creación de un reglamento y un patronato mixto en la organización de la feria del burro, pues asegura que cada vez se está privatizando dicha tradición.

Por otro lado, en Otumba, asegura Pablo Santillán Espinoza, Director de Desarrollo Agropecuario, existen 419 asnos contabilizados por comunidad, en «Santa Bárbara 120 ejemplares; Oxtotipac 25; Belem 35; Ahuatepec 36; San Miguel Xolco 15; Ranchería de Coyotepec 20; San Marcos 25 ejemplares; Cabecera (Otumba) 70 ejemplares; Cuautlacingo 25; Santiago Tolman 20 y en San Francisco Tlaltica 28 asnos, misma cifra que puede variar debido a las condiciones en que se encuentren», de acuerdo con la solicitud de transparencia OTU/DA/021/2017.

El primero de mayo ha sido el día dedicado a este animal en el municipio de Otumba con la Feria Nacional del Burro, y conmemorar el Día del Trabajo al igual que recordar que este es un ser vivo noble y que representa el trabajo constante. Entre las actividades de esta feria se organizan desfiles, carreras y partidos de polo sobre burro, esto implica que durante el resto del año, los propietarios alimenten y cuiden de los asnos para mantener viva esta tradición y por supuesto a estos animales.

El rescate de los asnos, según cifras oficiales, es el peligro en que se encuentra de extinguirse pues al haber sido un animal de carga y de transporte a lo largo de la historia de este país, el avance de la tecnología ha desplazado a este animal, sobre todo en esta región oriente del Estado al ser una zona donde fuera paso obligado de mercancías.

Amistad con el asno

 

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Foto. ANTAC-Noticias/ «Monkiki»

 

Para Rafael Cruz Ramírez, dedicado al comercio y habitante en la comunidad de San Lorenzo, municipio de Teotihuacan, su burro «Monkiki» de 27 años de edad; es más que un animal de carga, «ha sido como un amigo que lo único que le hace falta es hablar porque los burros son muy inteligentes», mismo que le ha ayudado a la economía familiar para sacar adelante a sus hijos.

Rafael Cruz, cuenta que en ese lapso, al «Monkiki» lo ha visitado el veterinario una ocasión debido a que en el año 2015 sufrió un accidente; porque un conductor ebrio se impactó sobre la carreta que éste iba jalando rumbo a su casa y se puso muy triste dejando de comer durante 15 días. Este hecho conmovió mucho a la familia de Rafael quienes sus hijos lloraban y pedían que se recuperara «Monkiki».

Tras el susto y las cicatrices que marcaron a este noble animal, su dueño hizo hasta lo imposible para salvarle la vida junto con un buen veterinario, quien le inyectara sus vitaminas, hierro y lo necesario para sobreponerlo.

Entre las comodidades de las cuales goza «Monkiki», está su cobija para la temporada invernal, paja en su corral, baños y hasta asegura su dueño que llega a comer galletas, chocolate, papas fritas y un trago de cerveza para alegrar el día.

 

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Foto. ANTAC-Noticias/ «Canela»

 

Otro caso, es el del profesor Luciano Hernández Moreno, originario de La Magdalena Panoaya, municipio de Texcoco, quien relata que a lo largo de su vida ha tenido el gusto y la satisfacción de mantener a estos animales. Actualmente tiene a «Canela», una simpática burra preñada que está a punto de dar a luz a un buche o pollino si es macho y si es hembra pollina.

«Canela» vive en las instalaciones de una cancha de futbol 7, pastando de lado a lado para mantener corto el pasto y ofreciendo un atractivo a los deportistas de la región. La edad promedio de estos animales, explica el profesor Luciano, es entre 35 y 40 años, «la Canela ha de tener cerca de 15 años, la conseguí en la Purificación pero es originaria de Apipilhuasco y la maña que tiene; es de hacer hoyos en la cancha y tengo que estar tapándolos a cada rato, ha de ser porque estaba acostumbrada de vivir en el cerro y lo hacía para comer raíces». Por esta razón, «Canela» está castigada en su corral pero no deja de ser consentida por sus dueños que día a día están al pendiente de su buena alimentación.

La relación de este équido con el ser humano ha sido plasmada desde civilizaciones antiguas, mismas que le han dado un lugar especial en el desarrollo de estas. En este sentido, vale la pena mencionar que tanto «griegos como romanos y otros grupos humanos fueron los que más trascendencia tuvieron desde tiempos inmemorables sobre leyendas, historias, alabanzas, creencias, que con el tiempo se convirtieron en mitos».

«En la Santa Biblia hebrea existen referencias a que el Señor Jesucristo, al recorrer la tierra en los actos de predicación del Evangelio, lo hacía montado en un asno o burro, lo mismo que sus apóstoles y los egipcios consideraban al asno como símbolo de Rifón».1

No se puede dejar de lado la literatura creada alrededor de este animal y recordar su andar en obras como «El burro flautista», de Tomás de Iriarte y Nieves Rabelo (1750-1791); «El león y el asno presuntuoso», Esopo (560 a. de J. C.); «El asno de oro» de Lucio Apuleyo (siglo II a. de J. C.); «Don Quijote de la Mancha» Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616); «Pinocho» de Carlos Lorenzini (1826-1890); «Platero y yo» de Juan Ramón Jiménez (1914), entre otros textos.

En el aspecto musical se puede destacar el tema «El burrito» del maestro Francisco Gabilondo Soler «Cri-Crí», al igual que cantos, rondas infantiles así como en la cinematografía donde la «India María» hace famoso al burro «Filemón», sin olvidar que la mascota representativa del Instituto Politécnico Nacional es un asno.

En la picardía mexicana destacan los albures que también hacen alusión a este animal así como refranes y dichos.

De la figura del asno, se ha conformado toda una cultura hasta la creación del baile del burro, iniciativa del profesor José Martínez cuya autoría surgió en la necesidad de defender a este animal en el santuario del municipio de Otumba.

 

 

 

Finalmente, en México tras el arribo de Hernán Cortés, el asno llega en el año de 1519 junto con otras especies y expandirse poco a poco por el continente americano.

La palabra asno, procede del latín: asinus, y que también es la usada en su nombre científico para designar a la subespecie doméstica. Los términos, también latinos, que designan a su género y especie, Equus africanus, significan literalmente caballo africano.

La palabra burro o borrico, son derivados regresivos del latín tardío burricus, que significaba; caballo pequeño.

 

 

 

*1 PEREZ RUIZ Isaías, «Antología EL BURRO, Útil pero incomprendido. Edit. Carteles editores 2016, pág. 33 y 41.

 

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