El candidato Verde-Antorchista se va al 4to. lugar en Texcoco

 

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Es cierto que una jornada electoral se puede convertir en una batalla campal, todos candidatos hacen la lucha por llegar, unos de una manera limpia y transparente, de “a pie” sin tanto relumbrón y con un rostro verdaderamente ciudadano, como es el caso de Rosa Isela Martínez, candidata a la presidencia municipal de Texcoco por la coalición Por México al Frente.

 

Por otro lado, si de una función de lucha libre se tratase el asunto, Jesús Cuanalo ya se pasó de rudo. Y es que no solamente terminó por desbaratar la poca estructura que tenía, donde en el camino se quedó sin sus amigos y colaboradores más cercanos a lo que corrió para cambiarlos por integrantes del Movimiento Antorchista, sino que también le tomó el pelo a toda la gente que creyó en sus palabras y que por un momento llegaron a ver en el ingeniero, un halo de “esperanza” para los texcocanos.

 

La muestra de ello es que justamente en su arranque de campaña, se dedicó a traer acarreados antorchistas, “fueron cientos”, “más de mil” se leyó en algunos medios locales.

Efectivamente, la multitud de asistentes fueron miembros de antorcha campesina ya que arribaron a Texcoco en apoyo al candidato a primer regidor, el ciudadano David Heine Dávalos Osorio, vecino de la colonia antorchista Elsa Córdova Moran y funge como delegado de dicho asentamiento, que por cierto, todavía tiene el mote de “irregular”.

 

Ante la noticia, el desencanto no se hizo esperar. Antes era poco conocido el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), ahora ya todos lo conocen en la duela, pero a ras de lona, rasguñando apenas el nada honroso cuarto lugar.

Los Texcocanos no quieren al Movimiento Antorchista pero ni en pintura y Cuanalo vendió su alma a dicho movimiento en su afán de llegar a la presidencia, juega tan sucio, que hoy día en cada lugar que se presenta destaca todo lo “malo” que a su parecer tiene el municipio que quiere gobernar, lo señala como “tierra de nadie” por tanta inseguridad; pero no es capaz de reconocer a la gente trabajadora, noble, honrada y que además, sí son texcocanos.

 

Con qué cara se atreve a pedir el voto, cuando es sus brigadas médicas no llegan pero ni las moscas, nadie quiere nada con antorcha campesina, el movimiento que ahora apadrina la candidatura verde.

Por cierto, en días pasados una persona se le acercó y brindó su apoyo como lo hizo con Brasil Acosta, donde el candidato negó la cruz de su parroquia, Antorchista; de estirpe chapinguera donde los egresados coquetean con esa organización feudal.

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