

Las raíces del octogenario Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se hunden en un espacio-tiempo aún más profundo y encuentran su semilla en el decimonónico Museo Nacional. La “biografía” de esa institución laica que no sólo fue el escaparate de lo más importante de la naturaleza y la historia de México, sino un centro académico y científico de vanguardia, se puede revisar en la invaluable documentación que resguarda el Archivo Histórico del Museo Nacional de Antropología (AHMNA).
Los legajos que lo constituyen representan la memoria de una dependencia que estuvo condicionada por lo vaivenes políticos y económicos del siglo XIX. Testimonios de su formación y estancia en una de las aulas de la Real y Pontificia Universidad de México, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso; su posterior consolidación dentro de los muros de la vieja Casa de Moneda; y el parteaguas que significó la mudanza al moderno Museo Nacional de Antropología (MNA), en 1964, son la base de este repositorio.
Cerca de 19 mil 500 expedientes, divididos en 472 volúmenes, componen el fondo documental del archivo, indica Ana Luisa Madrigal Limón, su responsable. De las varias “joyas” documentales destaca la más añeja que custodia este acervo: una copia de 1831 que consigna a Isidro Ignacio de Icaza como primer director del Museo Nacional de México, aunque cabe mencionar que el letrado fungía como tal desde 1825, año en que se fundó la institución a solicitud del primer presidente de la nación, Guadalupe Victoria.
Cuarenta años más tarde, en 1865, el emperador Maximiliano de Habsburgo creó el Museo Público de Historia Natural, Arqueología e Historia, en la antigua Casa de Moneda. Dos años más tarde, con el triunfo de la República, el museo empezó una etapa de fortalecimiento consolidándose a la par del proyecto del Estado nacional, “haciéndose eco de sus necesidades”. La doctora en Historia, Fernanda Rico Mansard, ha escrito que este periodo se prolongaría hasta 1876, con la caída del gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada.
De manera que en los estantes del Archivo Histórico del MNA, explica por su parte Ana Madrigal, “se puede descubrir porqué comenzó siendo el Museo Nacional de México para después denominarse Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, hasta dar lugar en el siglo XX a los museos de Historia Natural, y los nacionales de Historia, en el Castillo de Chapultepec, y de Antropología. Esta escisión estuvo guiada por el tipo de colecciones que llegó a albergar en distintas épocas y por la diversificación de funciones que fueron gestándose dentro de éste”.
Los expedientes administrativos inhabilitados como tales, han devenido en historia de la institución museística. Nombramientos, nóminas, expedientes del personal, comisiones de trabajo arqueológico y etnográfico, relaciones de compra, descubrimientos, catálogos de objetos, dibujos, planos, entre otros, sirven hoy para conocer la manera en que se fue estructurando el Museo Nacional, pues como se ha referido, además de escaparate de objetos, fungió como un establecimiento de investigación y difusión de la historia del país.
Es así como en la documentación se pueden encontrar los nombres de personajes que desarrollaron importantes labores dentro de la antropología, la museología, la historia y la plástica mexicanas. Por mencionar algunos de ellos: Nicolás León, Alfonso Caso, José Juan Tablada, Javier Romero, Luis Castillo Ledón, Gerardo Murillo “Dr. Atl”, Jesús Galindo y Villa, Francisco del Paso y Troncoso, Leopoldo Batres, Ignacio Marquina, Alberto Ruz Lhuillier, Ignacio Bernal y Pedro Ramírez Vázquez.
La encargada del Archivo Histórico del MNA detalla que en los expedientes se refleja que siempre hubo interés, de parte de las subsecuentes autoridades del Museo Nacional, de conservar toda esta documentación. En uno de los Anales del Museo Nacional de México, publicación que comenzó a circular en 1877, “hay un artículo que menciona el archivo del antiguo museo, donde no se resguardaban documentos administrativos, pero sí copias de documentos que recopilaba el Departamento de Historia. Por ejemplo, de ahí proviene la formación de la primera colección de códices que ahora resguarda la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia”.
Recuerda que el AHMNA presta sus servicios desde hace 32 años, resultado de una ardua tarea de catalogación que llevó a cabo María Trinidad Lahirigoyen, “Trini”, quien se especializó en archivonomía para cumplir el cometido que le encargara, en 1984, el museógrafo Mario Vázquez: ordenar el contenido de una serie de cajas que habían permanecido cerradas por 20 años, desde el traslado del museo al Bosque de Chapultepec.
Cabe citar que entre los últimos visitantes distinguidos del viejo museo en la Calle Moneda N° 13, según consta en el libro exclusivo, estuvieron el entonces mandatario estadounidense John F. Kennedy y su esposa Jacqueline. Ella lo recorrió el viernes 29 de junio de 1962, acompañada de Eva Sámano de López Mateos, Avecita López Mateos y Amalia de Castillo Ledón. Su esposo acudió al día siguiente.
Ana Luisa Madrigal señala que una segunda colección documental del Archivo Histórico parte de 1965 y llega hasta la década de los 90, pues la mudanza del museo supuso una nueva dinámica que al igual que sus instancias predecesoras, quedó registrada en legajos que hablan de las pautas que se tomaron para administrar el nuevo recinto, asimismo, generó una serie de curiosos reportajes dedicados, por ejemplo, a las jóvenes guías o a “La vaca que habita en su establo dentro del Museo Nacional de Antropología”.
Destaca que entre las donaciones recientes al acervo se encuentra la que realizó Raúl de la Rosa, quien fue ayudante de dibujante dentro del Consejo de Planeación e Instalación del MNA. Gracias a su afición a la fotografía se cuenta con imágenes de trabajo de campo antropológico en la Sierra Norte de Puebla, o en la Isla de Jaina, en Campeche; e incluso, de la construcción del Museo Nacional de Antropología, “de modo que contamos con fotografías del recinto en obra negra, algo inédito”.
Fondos fotográficos
El Archivo Histórico del Museo Nacional de Antropología cuenta con fondos fotográficos que también van a la par de la historia de la vetusta institución. Gustavo Martínez, catalogador e historiador, precisa que el subfondo correspondiente al antiguo Museo Nacional consta de seis mil 200 piezas fotográficas, principalmente positivos y negativos, con temáticas tan diversas como lo era el propio museo. Aparecen retratados objetos antropológicos, arqueológicos y religiosos, pero también fósiles y animales.
“Muchas fotografías acompañan el registro de trabajos arqueológicos, por ejemplo, en las pirámides del Sol y de la Luna en Teotihuacan; y hay otras que fueron solicitadas exprofeso, como las que se mandaron tomar para la Exposición Histórico-Americana de Madrid, que se celebró en 1892, en el marco del 400 aniversario del descubrimiento de América.
“Del universo de fotografía antropológica que tenemos, sobresale una capturada por Guillermo Kahlo en 1905. Se trata de foto grupal de indígenas de distintas etnias cercanas a San Cristóbal de las Casas: tzeltales, tzotziles, tojolabales, choles, zoques, chamulas. Estos personajes se muestran con su vestimenta típica y portan bastón de mando, es decir, eran personajes importantes dentro de su comunidad”.
También entre las imágenes más antiguas, probablemente capturada hacia 1870-1880 antes de la creación del Salón de Monolitos, en ella se observan los grandes monumentos arqueológicos todavía dispuestos alrededor del patio del viejo Museo Nacional. Otra joya son un par de litografías del “Río del Agostadero” y “El Chorro de Actopan”, autoría de José María Velasco, las cuales realizó durante su colaboración como dibujante de la Comisión Científica de Cempoala, la cual fue comandada por Francisco del Paso y Troncoso, entre 1890 y 1891.
“En este subfondo hemos identificado a grandes fotógrafos como Charles B. Waite, Abel Briquet y Kahlo; varias de las fotos ‘ilustraban’ libros que vendían una idea de progreso y modernidad de México hacia el exterior.
“Lo que hemos buscado es investigar primero nuestro propio acervo, conocerlo, saber qué es lo que tenemos, cómo llegó aquí, a quién perteneció, para poder proporcionar mayor información a nuestros usuarios. Queremos investigar nuestro archivo fotográfico para contextualizarlo, y que la fotografía no sea sólo un acompañamiento de investigación, sino que a partir de ella se pueda hacer historia”, concluye Gustavo Martínez.
El Archivo Histórico del MNA puede ser consultado por investigadores, estudiantes y público en general, de lunes a viernes, de 9:00 a 17:00 horas.
