Oran por lluvias y buenas cosechas en comunidad de Texcoco 

Texcoco, Edomex. 15 mayo 2024. Habitantes de La Magdalena Panoaya, municipio de Texcoco, a temprana hora llegaron a la parroquia de este lugar para escuchar misa en honor a San Isidro Labrador, donde con oraciones y plegarias piden que llueva y se logren buenas cosechas en la comunidad, a pesar de que el ejido va desapareciendo debido al crecimiento poblacional, así como la división territorial que “amistosamente” las presuntas autoridades realizaron sin consultar a la ciudadanía.

A San Isidro, la Iglesia le atribuye un total de 438 milagros, entre ellos el de elevar las aguas del pozo en el que se encontraba su hijo —de hecho, su primer trabajo conocido fue el de pocero—, el de mantener su cadáver incorrupto años después de muerto o el de sanar a los enfermos, además de aquel de arar la tierra con ayuda de bueyes.

San Isidro Labrador fue canonizado en 1622 por el Papa Gregorio XV en la Plaza Mayor junto a San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, San Francisco Javier y San Felipe Neri. Ya en 1960, el primer laico casado llevado a los altares fue proclamado patrón de los agricultores por el papa Juan XXIII.

Actualmente en la comunidad se recuerda que hace más de treinta años, la mayor parte de los pueblos de la región llamada “Costa Chica” se congregaron en esta iglesia para venerar a San Isidro Labrador, provenientes de San Felipe, Tocuila, Riva Palacio, Atenco, Acuexcomac, Nexquipayac y Tezoyuca, entre otros. 

Al paso de los años, la idea se fue replicando en cada comunidad celebrando la fecha en cada pueblo de la región adoptando esta tradición.

El recorrido que hacen los feligreses pasa por las principales calles de la comunidad para llegar por la tarde al descanso donde todos comparten la comida preparada para este día.

La tradición ha sido heredada a los más pequeños que desde temprano se alistaron para llegar a la iglesia, escuchar misa y degustar de unos ricos tamales y café que los mayordomos preparan para todas las personas que llegan a la parroquia, así como escuchar música de banda que acompaña a toda la comitiva.

Con caballos, burros, carretas, bicicletas, camionetas y a pie, los feligreses se suman a la celebración que año con año va desapareciendo desafortunadamente por el crecimiento poblacional, la pavimentación de las calles, el  desuso de pozos de riego y la falta de apoyos gubernamentales para la siembra de autoconsumo.

Al calor de las elecciones y de la falta de lluvias, ningún candidato se ha pronunciado abiertamente por el rescate de las tradiciones en esta comunidad, y mucho menos para resolver el tema de límites territoriales que tiene dividido a cientos de familias, dejándolos en un estado de indefensión ante la falta de servicios públicos básicos, ya que ni Atenco y ni Texcoco meten las manos por el futuro de los habitantes de esta zona.

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