De lo pagano a lo católico durante el Carnaval en Texcoco

Texcoco, Edomex. 25 febrero 2026. Luego de dar inicio la festividad católica del Miércoles de Ceniza, al marcar el comienzo de la Cuaresma, en la comunidad de La Magdalena Panoaya, municipio de Texcoco, se lleva a cabo una singular combinación entre lo católico y lo pagano (Carnaval). Ya que esta tradición recorre las calles con música, disfraces y máscaras durante dos o tres días, domingo, lunes y martes.


Por la fecha mencionada, en el mundo católico se busca promover actos de penitencia y arrepentimiento por los pecados cometidos, y del carnaval; su característica común es la de ser un período de permisividad y cierto descontrol.


Para el origen de su celebración parece probable que esté en las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios romano del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto.


Algunos historiadores han mencionado que los orígenes de esta festividad se remontaría a la Sumeria y el Egipto antiguos, hace más de 5000 años, con celebraciones muy parecidas en la época del Imperio Romano, desde donde se expandió la costumbre por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir de fines del siglo XV.


En la región de los municipios de Atenco y Texcoco data un poco más de cien años, aunque en los últimos tiempos más comunidades han adoptado esta festividad como propia. Sin embargo, la música difiere dependiendo el lugar y el estilo de los músicos así como costumbres que hacen crecer estos desfiles.


El tema del uso de la horca en México, fue un método de ejecución capital utilizado principalmente durante la época colonial española y los primeros años del México independiente, representando un símbolo de control político, religioso y jurídico. Aunque la pena de muerte existía en el México prehispánico, la horca como estructura específica fue introducida por los españoles, a menudo junto a la «picota», para consolidar la toma de posesión de los territorios y castigar traidores o delitos graves.

Era una pena capital comúnmente aplicada por traición, delitos graves y, en ocasiones, contra esclavos, como se registra en casos de la Ciudad de México en el siglo XVII.

Las ejecuciones se realizaban públicamente para escenificar un ejemplo social y mantener el orden.
Tras la Independencia de México, la pena de muerte se mantuvo. Veracruz fue pionero al incluir la pena capital, incluyendo el ahorcamiento, en su código penal de 1835.

La Constitución de 1917 siguió contemplando la pena de muerte en México por un tiempo, aunque el país se volvió abolicionista de facto.


La pena de muerte fue abolida constitucionalmente en México el 9 de diciembre de 2005, marcando el fin oficial de cualquier método de ejecución, incluida la horca, en el ámbito federal.

En el México prehispánico, los pueblos nahuas prehispánicos aplicaban la pena de muerte por horcamiento a ciertos delincuentes, incluyendo a los pipiltin (nobles), quienes eran ahorcados en sus cárceles o casas.

En Texcoco, el término “Horca» puede referirse a dos contextos principales: sitio histórico asociado a la aplicación de justicia en la época colonial y prehispánica, o a un punto de referencia local relacionado con antiguas estructuras de la ciudad.


Históricamente, en ciudades importantes como Texcoco (antigua capital cultural del mundo mexica), la «horca» era un instrumento de justicia pública. En el México prehispánico, Texcoco bajo el mando de Nezahualcóyotl era conocido por sus leyes estrictas donde ciertos delitos eran castigados con la muerte por ahorcamiento o exhibición en un tzompantli.

Para el aspecto sobre el Carnaval en La Magdalena Panoaya, municipio de Texcoco, el cierre-ritual del carnaval. Simboliza el fin de la fiesta y el desenfreno antes de entrar a la solemnidad de la Cuaresma. En este acto, se realiza un juicio cómico y la ejecución simbólica de un personaje (a veces llamado «El Judío», “Palegrande” o el mal humor) que representa los vicios.
Esta festividad en la región tienen más de 140 años de historia, sirviendo históricamente como una forma de sátira y resistencia cultural.


Generalmente se realiza una representación teatral o desfile donde un personaje (Palegrande), es «juzgado» y finalmente llevado a la horca.


Este acto simboliza la expulsión de los malos espíritus y el fin de los placeres terrenales, preparando a la comunidad para el arrepentimiento y la reflexión que inician con el Miércoles de Ceniza.


Una característica importante para La Magdalena Panoaya y que ya es una tradición, es la participación de la Orquesta Tropical Panoaya, que acompaña los bailes de cuadrillas por las calles del pueblo.


Como ya se mencionó, esta festividad se distingue por el uso de máscaras y trajes coloridos que reflejan el sincretismo cultural de la región de Texcoco.


Al día siguiente de la horca, miércoles, una mujer vestida de negro realiza un ritual en el lugar donde fue juzgado aquel personaje que cometió algún delito grave, y que posterior a ello, recorre las calles penando convirtiéndose en la Viuda Negra.


Debido a los cambios generacionales, en este acompañamiento con la Viuda, se suman las “Locas”, ataviadas con máscaras de luchadores y faldas largas quienes también son conocidos como “Los Talibanes”. Un sincretismo que llama la atención particularmente en esta comunidad texcocana.

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