«La policía nos roba a todos los migrantes en México»

 

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Imagen Ilustrativa

 

«La policía nos roba a todos los migrantes en México»
«Para llegar al norte y cruzar todo México es librar a los delincuentes, a la policía y el hambre. Vengo desde Honduras, llevo más de un mes desde que salí de mi casa para llegar al otro lado».

«Juan», relata que las personas que los abandonaron en el municipio de Texcoco y a otras en Chiconcuac, ahora tienen que pedir una ayuda para poder sobrevivir para llegar a Lechería y treparse a «La Bestia».

«Ayer ya habíamos juntado algunas cosas para comer y algo de ropa y la policía nos quitó todo, fue la policía de Texcoco, aquí donde nos abandonaron».

«Ahorita vamos rumbo a Tepexpan para esperar el tren, llegar a Lechería y subirnos a La Bestia y poder llegar a la frontera, pero tenemos que pagar 500 pesos para llegar al primer punto». Luego de contar parte de su travesía, «Juan» va tocando de puerta en puerta para pedir una ayuda de comida pero que no sea enlatada «porque se echa a perder, solo que sea para ir comiendo en el momento, una moneda o algo de carne seca porque no tenemos donde cocinar».

A su paso por el estado de Veracruz no abordaron a «La Bestia» porque hay mucha delincuencia y la policía del lugar comete los mismos abusos que los delincuentes, así lo señala «Juan» con un aspecto de verdadero temor entre sus ojos.

«Lo que ahora tenemos que hacer, es pasar por lugares donde hay mucha gente porque ahí es más seguro, no traemos celulares ni nada para podernos comunicar entre nosotros».

Su andar por México le ha costado tener su ropa desgarrada, un par de zapatos en mal estado y una mochila donde logra guardar algo de comer y un suéter.

Él, junto con cinco personas más se quedaron de ver frente a la iglesia (…) y continuar su camino rumbo a Lechería porque «en mi país no se puede vivir».

Bajo los rayos del sol, «Juan» camina temeroso entre las calles de este lugar y reza en su interior para que no aparezca alguna patrulla o policía, pide al Creador que la gente le ayude con lo que pueda.

«Durante estos días hemos dormido por unos instantes bajo un puente, pero no son seguros, tenemos que caminar también de noche y muy rápido para que no nos agarren».

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