
No hay Dios; los seres de la naturaleza se sostienen por sí mismos […], con este incendiario prolegómeno y con menos de veinte años de edad, Ignacio Ramírez Calzada “El Nigromante” marcó su entrada en la escena intelectual de México como un hombre de fuste. De sus saberes, pasiones y convicciones quedan como testigos su archivo y biblioteca, incluidos ahora como parte de la Memoria del Mundo de México, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
El acervo del político e ideólogo, el más liberal entre los liberales, resguardado en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH), fue inscrito en este importante registro debido a su valor excepcional y el compromiso de protegerlo para beneficio de la humanidad, difundirlo y asegurar su acervo a toda persona interesada.
En el marco de la entrega del registro y reconocimiento del Archivo y Biblioteca de Ignacio Ramírez Calzada “El Nigromante” como Memoria del Mundo de México, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), efectuada este domingo 3 de marzo en el Palacio de Minería, Aída Castilleja González, secretaría técnica del INAH, expresó que el resguardo de este acervo documental que el instituto hace desde hace más de tres décadas, “es una responsabilidad que como institución se ha asumido y llevado a cabo a través de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH), y que con la entrega del registro este compromiso adquiere un nuevo aliento”.
En representación de Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Aída Castilleja González, destacó que este reconocimiento es recibido en un momento de central importancia para la institución que celebra sus 80 años de vida, y se transforma en un compromiso que da fuerza y ánimo para seguir adelante con la importante tarea de preservar y difundir el patrimonio cultural de la nación.
“La responsabilidad del resguardo de este acervo que forma parte del patrimonio cultural de México, y ahora del mundo, no puede ser desligado de la obligación de su conocimiento, investigación y conservación pero, sobre todo, de su función educativa, ya que sólo así, adquiere la dimensión social e histórica que le corresponde, lo que supone una más amplia accesibilidad a este importante corpus”, apuntó.
Por su parte, Carlos Tejada, coordinador de Programas de Cultura y Ciencia de la UNESCO en México, en representación de Frédéric Vacheron, representante de esta organización en nuestro país, indicó que el patrimonio documental reúne la compresión del mundo que como sociedad se tiene, y por ello “resulta ser un recurso de la mayor relevancia su preservación y accesibilidad a largo plazo. Un cimiento de la libertad de opinión, de expresión e información. Sin embargo, es endeble y se encuentra en permanente riesgo por amenazas como los desastres naturales, conflictos sociales y, peor aún, el desdén y el olvido.
“Es a raíz de esas amenazas que nace el programa Memoria del Mundo, cuyos dos principales objetivos son incrementar la conciencia y protección del patrimonio documental mundial, y posibilitar su accesibilidad universal y permanente”, afirmó.
En su oportunidad, Yolia Tortolero, vicepresidenta del Comité Regional para América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO (MOW-LAC, por sus siglas en inglés), creado en el año 2000, comentó que las 186 inscripciones hechas desde hace 19 años a la fecha en el registro MOWLAC, son una muestra significativa del origen común de nuestras historias compartidas, generadoras de identidad y creación.
Explicó que este 2019, el MOWLAC acordó seguir el proceso de revisión del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO a fin de reflexionar sobre la dirección que tendrá los siguientes años, por esta razón, será hasta 2020 que el comité reabrirá su convocatoria para recibir postulaciones al registro regional.
Al respecto, Catherine Bloch, presidenta del Comité Mexicano Memoria del Mundo de la UNESCO, indicó que no se trata de incluir todos los documentos importantes que están en los archivos públicos y privados, sino aquellos que además de ser únicos y significativos, contribuirán a difundir la importancia del patrimonio documental y su conservación.
“Actualmente, incluyendo las constancias que hoy se entregan, México tiene a nivel mundial 14 registros internacionales de Memoria del Mundo, lo que lo coloca en el séptimo país a nivel mundial y en la primera posición del continente americano”.
El reconocimiento del Archivo y Biblioteca de Ignacio Ramírez Calzada “El Nigromante” como Memoria del Mundo de México, representa la primera ocasión en la que el acervo de un personaje imprescindible en el fortalecimiento de los principios liberales que constituyen al Estado mexicano, ingresa en este listado que incluye otros corpus, como la obra de fray Bernardino de Sahagún, el filme Los olvidados de Luis Buñuel o la Biblioteca Palafoxiana.
La biblioteca de Ignacio Ramírez comprende un total de 323 títulos, impresos de los siglos XVI al XIX; tratados sobre política, derecho, filosofía, historia, arqueología y otras materias a partir de autores como Cicerón, Horacio, James Kent y Jean-François Champollion, entre otros.
En tanto, el archivo de “El Nigromante” —donado en 1979 a la BNAH, por su nieta María Estela Ramírez Alfaro— se forma por 563 documentos. La mayor parte de ellos son apuntes sueltos que realizó en distintos momentos en torno a disciplinas como la botánica, geografía, política, economía, educación, teatro, poesía, lingüística y matemáticas, además de dibujos a lápiz y correspondencia institucional y personal, entablada con personajes como Guillermo Prieto e Ignacio Manuel Altamirano.
A Ignacio Ramírez (San Miguel de Allende, Guanajuato, 1818 – Ciudad de México, 1879) se deben muchas de las ideas que ayudaron a conformar el andamiaje político y legislativo de nuestra nación; ya sea como constitucionalista, reformista, secretario de gobiernos estatales o de carácter nacional, o bien, como el acérrimo defensor de los principios liberales en sus artículos de opinión.
Pese a toda esta incansable labor, la obra y la historia de “El Nigromante” han sido injustamente desdibujados por el tiempo, coinciden Baltazar Brito Guadarrama, director de la BNAH, y el investigador de la misma, el historiador Juan Carlos Franco Montes de Oca, autores de un libro publicado en 2018 en el bicentenario del natalicio de este personaje, primer título de la serie Mirruñas Bibliográficas que da a conocer las joyas de este repositorio.
Destacan que el discurso de Ignacio Ramírez para su ingreso en la Academia de Letrán, en 1836, ante la presencia de José María Lacunza, Manuel Toussaint Ferrer, Guillermo Prieto y Andrés Quintana Roo, le convirtió de inmediato en un ícono de la sabiduría nacional. Su estatura intelectual y moral, hizo de sus funerales los más solemnes que se hubiesen realizado en México, superando por mucho a los del presidente Benito Juárez, a decir de Ignacio Manuel Altamirano, discípulo de “El Nigromante” y autor de la primera biografía sobre este personaje.
Juan Carlos Franco, responsable del Archivo Histórico de la BNAH, anota que es justamente una obra regalo de Altamirano, la publicación más antigua que forma parte de la biblioteca de Ignacio Ramírez Calzada. Se trata del Vocabulario en lengua castellana y mexicana, de Alonso de Molina, publicado en 1571.
Una revisión de este archivo permite admirar la crítica que llevó a cabo desde distintos periódicos. Ignacio Ramírez colaboró en más de una decena de diarios entre los que se encuentran El Monitor Republicano, La Chinaca, La Opinión, El Correo de México y El Mensajero, con artículos que defendían los derechos civiles. Ejemplo de ello fue el artículo “A los indios”, publicado en Temis y Deucalión, y por el cual fue enjuiciado el 6 de abril de 1850, por el delito de imprenta.
El citado artículo fue considerado como escandaloso y sedicioso, y llamó fuertemente la atención pública porque abordó temas como la elección del presidente de la República, cuestionó la elección del Sr. Riva Palacio como gobernador del Estado de México, denunció las injusticias y atropellos cometidos contra los indios, exhortándoles a rebelarse en contra de sus opresores y a votar en las elecciones por los puros (en alusión a los liberales).
Como detractor del Segundo Imperio fue capturado en 1867, conducido a la prisión de San Juan de Ulúa y después desterrado a Yucatán. A través de la pluma sometió a juicio a sucesivos gobiernos como los de Antonio López de Santa Anna, Ignacio Comonfort, Benito Juárez (del que fue secretario de Justicia, Instrucción Pública y Fomento), Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz.
Una faceta inédita de sus pasiones, señala Juan Carlos Franco, ha sido el hallazgo de documentos que demuestran sus dotes para el dibujo, además de su interés por el México antiguo, como lo dejan ver sus trazos de glifos toponímicos y observaciones alrededor de algunos códices, caso del Tonalámatl de Aubin y la Matrícula de Tributos. Asimismo, en su archivo se encuentran escritos en náhuatl, lengua que dominaba debido a la herencia mayormente indígena por parte de su madre, Guadalupe Sinforosa Calzada.
La postulación del Archivo y Biblioteca de Ignacio Ramírez Calzada “El Nigromante” como parte de la Memoria del Mundo de México, partió considerando la rareza de que ambos se resguarden en un mismo repositorio: la BNAH, con sede en el Museo Nacional de Antropología. La colección incluye apuntes personales —incluso sobre los derechos de la mujer— que dan pistas para estudiar el siglo XIX mexicano, desde la visión de uno de sus más connotados intelectuales que también ha recibido el seudónimo de “el Voltaire mexicano”, indica el historiador.
El reconocimiento a este corpus documental puede contribuir a nuevas investigaciones sobre la vida y obra de “El Nigromante”, en ese sentido, cabe destacar los ocho tomos de sus obras completas, publicados por David. R. Maciel y Boris Rosen Jélomer, hace más de dos décadas; y otras más recientes como la de Emilio Arellano que retoma sus Memorias prohibidas; a lo que se suma el impulso que personalidades de la vida política como Jesusa Rodríguez, están dando a su inabarcable legado.
