Aborda conferencia el devenir evolutivo y de investigación paleontológica en México del mamut colombino

* Son más de 300 los sitios en el país donde el INAH ha registrado vestigios de esta especie: desde contextos con piezas dentales aisladas, hasta depósitos con decenas de individuos como en Santa Lucía.

* El doctor Joaquín Arroyo-Cabrales narró la historia de este proboscídeo al inaugurar virtualmente el ciclo de conferencias 2020 del Seminario de Relaciones Hombre-Fauna

Así como hoy México es reconocido como un país megadiverso, dado que su territorio alberga entre 10 y 12 por ciento de las especies terrestres del planeta, lo era igualmente en la prehistoria. Ello explica que en nuestro país sean más de 300 los sitios reportados con vestigios de mamut colombino (Mammuthus columbi), mismos que van de contextos con elementos aislados como piezas dentales, hasta conjuntos con decenas de individuos como el encontrado en la obra del Aeropuerto Internacional General Felipe Ángeles.

Lo anterior fue comentado durante la inauguración virtual del ciclo 2020 del Seminario Relaciones Hombre-Fauna, desarrollado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en sintonía con la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura.

La primera conferencia de la actividad académica, convocada por el Consejo de Paleontología del INAH y coordinadores del citado seminario, estuvo a cargo el biólogo Joaquín Arroyo-Cabrales, investigador del Laboratorio de Arqueozoología de la Subdirección de Laboratorios y Apoyo Académico (SLAA) del Instituto, quien ofreció al público un panorama de la distribución de los mamuts colombinos y de otras especies prehistóricas en lo que hoy es territorio mexicano, así como una síntesis de los trabajos de investigación que se han realizado sobre los remanentes fósiles de esta antigua fauna.

El también codirector del proyecto “Prehistoria y Paleoambiente del Noroeste de la Cuenca de México”, anunciado por el INAH en junio pasado a fin de indagar en los yacimientos de Santa Lucía y Tultepec II–, comentó que, al igual que el predecesor de los seres humanos, el ancestro más antiguo de los mamuts y, en general, de todos los mamíferos que se agrupan en el orden Proboscidea, vivió en África hace 30 millones de años.

Aquella especie, el Moeritherium, “parecería en tamaño y forma a un tapir”, no obstante, su evolución derivó en animales tan variados y complejos como los elefantes actuales y los propios mamuts colombinos y lanudos; estas últimas especies alcanzaron alturas de cuatro metros y pesos de 10 toneladas, en promedio.

En México, abundó, algunos de los más notorios registros de mamuts colombinos se han hecho en lugares como Singuilucan, Hidalgo; el pueblo de Santa Ana Tlacotenco, en la alcaldía Milpa Alta de la Ciudad de México; y en la comunidad de San Miguel Tocuila, municipio de Texcoco, Estado de México.

Incluso, señaló Arroyo-Cabrales, durante los años 60, cuando fue construida la Base Aérea Militar de Santa Lucía, misma que ahora se integra al proyecto del Aeropuerto Internacional General Felipe Ángeles, el INAH localizó un molar de mamut colombino, de manera que se anticipaba el potencial paleontológico y arqueológico del área de Zumpango, donde antiguamente existían lindes del lago Xaltocan.

En este sentido, encomió la puesta en marcha del proyecto “Prehistoria y Paleoambiente del Noroeste de la Cuenca de México”, que él mismo codirige con el paleontólogo Eduardo Corona y los arqueólogos Luis Córdoba y Rubén Manzanilla.

Apuntó que esta iniciativa, que cuenta también con el apoyo de la UNAM, la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y otras instancias de investigación, además de la Secretaría de la Defensa Nacional, dará la oportunidad científica, por primera vez, de estudiar a los grandes animales del Pleistoceno –era geológica finalizada hace 12,000 años– a un nivel poblacional y no de forma individual.

“En Santa Lucía, se sigue trabajando en la cuantificación del número total de mamuts y se calcula que podrían alcanzar el centenar de individuos”. Esto, concluyó, será un incentivo para continuar indagando, por ejemplo, si estos mamuts convivieron con los seres humanos de la región, o si su muerte y fosilización fue producto de un solo evento o de una continuidad de depósitos.

Las próximas conferencias virtuales del Seminario Relaciones Hombre-Fauna del INAH, darán a conocerse a través del perfil en Facebook del seminario, así como por las redes sociales oficiales del Instituto.



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