· Productores de Cempasúchil invitan a vivir la tradición del día de muertos a comprar directamente en las parcelas.
· Desde el Panteón el Silán, Tlaminca, Tlaixpan, Nativitas y Santa Catarina del Monte podrán encontrar las mejores flores de fuego.

Texcoco, Edomex. 30 octubre 2026. La tradicional «flor de fuego» ha vestido de color las comunidades de la montaña de Texcoco al quedar abierta la ruta comercial que abarca Tlaminca, San Miguel Tlaixpan, Nativitas y Santa Catarina del Monte. En esta región, la ciudadanía puede adquirir cempasúchil o cempasúchil criollo directamente de manos de sus cultivadores para las festividades del Día de Muertos.
Desde marzo, los agricultores trabajan en la siembra de la semilla nativa mexicana, la cual florece a finales de octubre conservando el aroma y colorido característicos de la época. Estas flores adornan los hogares para recibir con amor y recuerdo a los seres queridos que han partido.
Efrén López Escárcega, productor de Tlaminca, resaltó el valor de esta labor: “Es de gran importancia para las familias texcocanas que año con año cumplen con esta tradición que forma parte de nuestra cultura. Cada flor lleva el significado de la vida y la memoria de nuestros seres queridos”, señaló mientras iniciaba el corte en un campo dorado.
Por su parte, Aniceta Meraz Durán invitó desde su parcela a recorrer la ruta productiva, destacando que el cultivo con semilla criolla preserva la mística y el perfume distintivo de la llamada “flor de muerto”.
Asimismo, se exhorta a los visitantes a recorrer los puntos de venta a pie de carretera en Tlaminca, donde se ofrecen manojos, macetas y variedades como la flor blanca, además de productos artesanales como pan de muerto y pulque para las ofrendas.
Sobre esta iniciativa, la regidora Nallely Valle Flores informó que, en coordinación con el presidente municipal Nazario Gutiérrez Martínez, se ha impulsado la organización de los agricultores para consolidar rutas comerciales que fortalezcan la economía local. El trayecto inicia en el panteón El Silán, avanza hacia Molino de Flores y continúa por la carretera que conduce al balneario de Tlaminca.
A diferencia de años anteriores, cuando se contabilizaban cerca de 250 productores, el gremio ha crecido debido a la nobleza del cultivo y a la alta demanda de la temporada. “El objetivo es que las familias adquieran la flor directamente en el campo, sin intermediarios, para que los agricultores vean reflejado el fruto de su esfuerzo”, explicó la regidora.
Los campos amarillos de la montaña de Texcoco se extienden como alfombras de luz y aroma, listos para vestir de tradición los altares y tumbas de la región.
